A veces por los senderos de la huerta, varios ángeles vi, ellos suelen aguardarme inquietos en sus ropas añil, en muy poco rato hablamos horas, cual perlas sonoras saltamos almácigos de rúcula y perejil. Con tanto alboroto alrededor del aljibe, perturbamos el sueño de una familia gnomo, que enojada salió a corrernos con piedras y cuernos. Las mariposas con sus alas rosas, tropezaron silenciosamente, enredándose justo en la pendiente.
Cantaba el agua en el fondo seco del algibe y me pregunté, si una comadreja muere, en ángel regresa? O seguirá siendo ángel comadreja?
No hay comentarios:
Publicar un comentario