Nuestro encuentro fue una noche de cuarto creciente, me anunciaste tu llegada...tu aparición fue una madrugada de verano, sin luna y tu transición nuevamente una noche de cuarto creciente...mi hombrecito de la luna, mi príncipe, qué valioso fue tu paso por éste mundo infame!...me enseñaste tanto!...hoy, necesito demostrarte que he resultado una buena alumna, hasta me he dado cuenta que no era solo mía la lección...
Aunque falten ajustes disfruto del progreso logrado y día tras día ajusto el rumbo, quiero arribar a tus orillas con precisión y el deber cumplido...me llena de alegría disfrutar de tus abrazos que de tanto en tanto me regalas en mis sueños, que no son fantasías, son reales, sólo nosotros lo sabemos...
Es tan franqueable la barrera que nos separa que prácticamente no existe, la impone mi estado encarnado, seguiremos juntos en paralelo, hasta nuestra intersección celestial...
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